No estaba lejos de la realidad, cuanto más pensaba en ese asunto se me enrojecían los cachetes, esa chica no tenía precio, era sencillamente lo que siempre buscaba en una mujer, solo que como es habitual, hubo que luchar para conseguir que entendiera mi punto, eso es lo fundamental en una relación, ser capaz de ceder, ambas partes deben entregar algo para adaptarse mutuamente, ya que es prácticamente imposible que dos entes se entiendan y coincidan en todo.
El día se me fue divirtiéndome con ju