BRONWYN
El sábado por la tarde, nos sentamos en el suelo de la habitación infantil, aún a medio terminar, a comer comida para llevar del restaurante italiano, mientras Trenton y Eleri armaban las cunas en la habitación de al lado. De vez en cuando, se oían discusiones sobre las instrucciones.
—Quiero estar aquí cuando nazcan —dijo Eudora—. Ya pedí permiso.
La miré. —Eudora…
—Sé que es mucho pedir. Es tu momento y el de Trenton, y no quiero entrometerme. —Picaba un poco la comida—. Pero van a se