Leah despertó sintiendo un calor exasperante, al intentar incorporarse se dio cuenta que su hijo estaba placenteramente durmiendo a su lado, algunas noches se escabullía y se metía en la cama. Fabiano entre abrió sus ojos despertándose, su madre sonrió y acaricio su mejilla.
—Buenos días, mi príncipe hermoso.
—Buenos días, mami ¿Cuándo volverá mi papa?
—Volverá muy pronto cariño, tiene trabajo que hacer.
La expresión en el rostro de su hijo le preocupo.
—¿Qué sucede cariño, ¿porque estas triste