Estaba preocupada con cada hora que pasaba, quería llamar y asegurarme que a donde dios fuera ido estaría bien. Y ese malestar de que algo estaba por suceder me enfermaba, nunca había tenido nauseas durante el embarazo, pero durante la ultima dos horas, al igual que su hijo quien no paraba de preguntar por su padre.
Sonrió a Cecilia cuando coloca una taza de té enfrente de mí.
—Gracias, Cecilia ¿Has logrado comunicarte con él?
—No, y eso se me hace muy raro… me digo que cualquier cosa lo llamar