Leah.
El vestido era hermoso, estaba feliz porque este tan deseado día hubiera llegado luego de largos seis meses, había pasado tiempo disfrutando de mi nueva maternidad y mi nueva dinámica familiar, pero que luego de tanto esperar el día de su boda había llegado. Unos pequeños golpes en la mesa avisando que todo estuviera listo, abrí la puerta encontrándome con Sasha, esperaba que con el tiempo pudiera llamarlo padre sabía que ninguno de los dos tenía que juzgar las desiciones de mi madre.
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