Tres días después...
—Fabio no hace falta que hagamos esto—se quejó por enésima vez, tenía mucho trabajo que hacer no quería irse a ningún lado; además debía asegurarse que su madre no sufriera daño alguno—. No puedes llevarme a ningún lado, esto sería secuestro— expresó haciendo una pequeña rabieta, este pensó que se veía adorable.
—Son órdenes del jefe, ni yo puedo desobedecer —mencionó haciéndose el desentendido con la decisión que había tomado su abuelo—. pero tampoco quiero que te pase a