Capítulo 44. La confrontación
Leiah apenas podía sostener el teléfono cuando Eva terminó de hablar. Temblaba. Su mundo se derrumbaba pieza por pieza. La voz de su amiga aún resonaba en su mente:
—No te asustes, pero prende la televisión. Tu papá está en el hospital. Es grave, Leiah. Muy grave.
Las imágenes se sucedían como golpes secos en el pecho: el rostro de su padre entre titulares que hablaban de estafa, corrupción, escándalos financieros. Fotos de la mansión con muebles siendo lanzados a la calle. Multitudes de period