Capítulo 43: Eres mía... aunque no deberías
El beso no terminó.
Se transformó.
Pasó de ser impulso… a necesidad.
Kael no se apartó.
No quiso.
No pudo.
Su agarre en el cabello de Lía se volvió más firme, más dominante, inclinando su rostro exactamente como él quería… marcando el ritmo, el control… el territorio.
Y Lía lo sintió.
No como imposición.
Sino como algo que su cuerpo… aceptaba.
Que respondía.
Que deseaba.
Zyra vibró dentro de ella.
—No lo detengas…
Y no lo hizo.
Al contrario.
Sus manos subieron lentamente por el torso de Kael, s