Mundo de ficçãoIniciar sessãoNando e Kiara se casaram em um acordo da máfia, mas logo se apaixonaram perdidamente um pelo outro, formando um casal perfeito. No entanto, Kiara enfrenta uma complicação que a impede de conceber um herdeiro para o seu marido. À medida que enfrentam as primeiras perdas, Kiara fica cada vez mais abalada, chegando ao ponto de desistir de tentar engravidar para evitar mais sofrimento. Porém, após cinco anos, a ausência de um filho volta a assombrá-la, fazendo com que ela se desespere em busca de uma solução: uma barriga de aluguel. Em meio a um enredo repleto de tensão, a história de Nando e Kiara nos leva a refletir sobre os limites que estamos dispostos a ultrapassar em nome do amor e da família. Será que eles encontrarão a felicidade que tanto almejam, ou estarão fadados a enfrentar as consequências de suas escolhas na perigosa vida da máfia?
Ler mais—Catrina Castillo. Orden de deportación inmediata —dijo el hombre encapuchado, con las siglas de agente de migración en su uniforme.
¿Cómo…? ¿Qué hacía un agente de migración en mi hogar? Después de tantos años escondiéndome de ellos, desde mi adolescencia, habían dado con mi ubicación. La lluvia torrencial golpeaba las ventanas, evitando que se escucharán los latidos acelerados de mi corazón. —No, debe haber un error. Yo tengo… —El labio inferior me tembló, siendo consciente de que era mentira. No tenía nada. Mi padre y yo habíamos entrado a este país de manera ilegal hace tres años, buscando escapar de la pobreza y los carteles. Nos hemos dedicado a trabajar honradamente, sin molestar a nadie. —Nada —Completó por mí—. Eres una ilegal. Sus manos gruesas sujetaron mis brazos antes de que pudiera reaccionar. —¡No, suélteme! ¡Mi novio es Connor Ronchester, el heredero de la fortuna Ronchester! ¡Él puede arreglar esto! —grité, forcejeando. No podía dejar que me llevarán, que me arrancarán todos los sueños que he tejido. Abandonar a mi padre, quién se encontraba realizando un turno nocturno en su trabajo, afortunadamente. Y Connor… Pensaría que lo abandoné. —Que chica tan ilusa —Soltó una risa baja, cargada de burla—. ¿Crees que no lo sé? Fue el propio Ronchester quien me dio tu dirección. Y me pagó muy, muy bien para que te llevara de vuelta a tu país sin que quedara rastro. Un trabajo limpio. Dejé de resistirme. Sus palabras me paralizaron por un segundo, pero entré en razón rápidamente. Connor jamás sería capaz de hacerme eso. Nos amamos. —Mentira —dije con seguridad. Con un movimiento brusco, sacó su teléfono. Una pantalla brillante me cegó. Allí, un comprobante de transferencia bancaria. Cuenta origen: Connor J. Ronchester. Beneficiario: Departamento de Control Migratorio (consulta confidencial). Cantidad: una cifra con tantos ceros que me dolió mirarla. Fecha: Hoy. Cada dígito era una puñalada. Cada cero. Sentía que sangraba por dentro. —No… —susurré, negando con la cabeza. Mi mente quedó en blanco y él aprovechó la oportunidad para darme la vuelta, colocando mis manos en la espalda. Pude escuchar como abría las esposas. El metal frío rozó mis muñecas. Y fue como un interruptor. Con toda la fuerza que mi desesperación permitió, lancé mi cabeza hacía atrás. Mi cráneo impactó contra su nariz y escuché un crujido, seguido de un grito ahogado. Su agarre se debilitó y no lo pensé dos veces. Corrí. Salí de mi hogar, siendo recibidas por las furiosas gotas de agua. No me detuve. Lo único que pasaba por mi mente era la libertad que me querían arrebatar y Connor, el hombre del que estaba perdidamente enamorada y se intentó deshacer de mí. Mis pies me guiaron a una dirección exacta: La mansión Ronchester. Llegué, empapada, con los dientes castañeando, el frío filtrándose por mis huesos y el corazón a punto de salirse por mi garganta. Las luces y la música se adueñaron de mis sentidos. Al poner un pie en el gran salón, todo se detuvo. Las risas, el choque de copas. Más de dos docenas de pares de ojos cayeron sobre mí. Invitados al cumpleaños del señor Edmundo Ronchester, el padre de mi novio. Mismo cumpleaños al que no fui invitada porque no me aceptaban en la familia. Pero Connor estaba trabajando en ello… o eso pensé. Ignorando a aquellos que me juzgaban, atravesé el salón, buscando al hombre que me robó el corazón hace un año, cuando apenas tenía dieciocho, y quién me lo acababa de destruir. Necesitaba verlo, que me lo dijera a la cara, que terminara de romper lo que estaba construyendo. Y lo vi, al joven pelirrojo de veintiún años. Junto a la chimenea, apartado, con una copa de whisky en la mano y esa expresión pensativa que creía conocer. Nuestras miradas se encontraron a través del salón. Su rostro pasó de la sorpresa a la preocupación genuina, y por un segundo, el comprobante en mi mente vaciló. —Catrina —dijo mi nombre al acercarse, y sonó tan real, tan lleno de esa calidez que me había hechizado. Estuve a punto de caer, de creer en su farsa, pero las palabras del agente abrumaron mi mente, los ceros en la pantalla. La traición me quemaba al punto de consumirme. —¿Cómo pudiste? —La voz me temblaba, ahogándome con las palabras—. Me vendiste. Le pagaste a ese hombre para que me desapareciera. Frunció el ceño, confundido. —¿De qué estás hablando? No, Catrina, escucha… —¡Lo vi, Connor! ¡Vi tu nombre en la transferencia! ¡Le pagaste hoy para que me deportara! —grité, sin importarme los estirados millonarios a mi alrededor. —No, jamás haría algo semejante —Negó con la cabeza. Intentó tomar mi muñeca, pero me aparté. No quería que me tocará. No sólo por la traición, sino porque temía terminar de derrumbarme. Él agrandó los ojos ante mi evidente rechazo. —Connor, ¿por qué la dramatización? —Giré la cabeza para ver a la dueña de la horrible voz. Cecilia Ronchester, la medio hermana de Connor—. Fue lo correcto, todos lo sabemos —Con su gesto arrogante, me miró directo a los ojos—. Querida, es hora de que entiendas. Mi hermano necesita casarse con alguien de su clase. La heredera Cambridge, para ser precisos. Este... apego contigo era tierno, pero tenía que terminar. Y esta era la forma más limpia. Sonrió con malicia. Esta mujer me ha detestado desde el primer día, así que debía estar gozando al máximo con mi sufrimiento. Observé a los presentes, el juicio en sus ojos, las miradas de desprecio. Todos estaban de acuerdo con ella, con lo que me hicieron. Como si yo no fuera una persona con sueños, intentando salir adelante. —¡Cállate, Cecilia! —gritó mi novio—. Eso no es verdad. Pero el daño estaba hecho y yo había visto las pruebas con mis propios ojos. El rico deshaciéndose de su pasatiempo pobre. Y yo, la ingenua que lo confrontaba en público. Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver a Connor, su gesto suplicante. Falso, falso, falso. Y eso era lo que más me dolía, que no se hiciera responsable de sus acciones, que siguiera con su actuación de chico bueno. No quería que me viera derramar lágrimas por él. Di media vuelta, escapando del lugar, de las miradas, de mi propio dolor. —¡Catrina, espera! —gritó, pero no me detuve. Corrí por el jardín, cubriéndome una vez más con la fría lluvia. Una mano me tomó por la muñeca, obligándome a voltear. Choqué contra el torso de Connor. —¡Tienes que creerme! ¡No hice eso! ¡Alguien está jugando con nosotros! —¡Me mostró la prueba, Connor! ¡Tu nombre, tu cuenta! ¿Qué más quieres que crea? —¡Que confíes en mí! ¡Después de todo lo que hemos vivido juntos…! —Su voz se escuchaba con fuerza a pesar de la lluvia. Sus ojos verdes mostraban su enfado. —¿Después de qué? ¿Después de mentirme? ¿Después de esconderme? ¡Tú familia nunca me aceptó, Connor! ¡Quizás este siempre fue el plan, usarme y desecharme! Tensó la mandíbula. —¿En serio? ¿En serio piensas que soy capaz de eso? No pude resistirlo más, las lágrimas derramándose contra mi voluntad. —Te vi —dijo con seguridad a pesar del temblor de mi labio inferior—. Lo vi con mis propios ojos. Me soltó la muñeca, como si le quemara. Retrocedió, viéndome como si no pudiera creer lo que escuchaba. —Si puedes creer tan fácilmente que soy un monstruo —dijo, su voz sonando tan fría como el acero, como nunca lo había escuchado antes—. Entonces, quizás nunca me conociste en realidad. Sus palabras fueron como un puñetazo en el estómago. —Quizás no —susurré, con mi orgullo y mi corazón heridos—. Esto se acaba aquí, Connor Ronchester. —Yo no reconozco esta ruptura. Puedes huir, puedes esconderte, puedes intentar odiarme. Pero esto no ha acabado. Un día, tendrás que volver a mirarme. Y para cuando ese día llegue, me aseguraré de atarte permanentemente a mí. Me negué a creer en aquellas palabras. Giré sobre mis talones, caminando sin mirar atrás, dejándolo como parte de mi pasado, porque eso era lo que formaría. Ya que esta misma noche, me iría de esta ciudad y jamás regresaría. «No permitiré que la vida nos vuelva a unir, Connor Ronchester. Te lo prometo»Último capítulo, Kiara, Não sei se pelo fato de estarmos muito tempo sem transar, ou porque dessa vez o boquete foi intenso, mas quando ele começou a gozar, parecia que não ia parar mais. Ele gozou bem no fundo da minha garganta, o que quase me fez perder a consciência. Ele tirou o seu pau da minha boca e me deitou na cama com certa violência, do jeito que eu adoro. Minhas roupas viraram trapos em suas mãos, pois ele só puxava e ia rasgando tudo, me deixando completamente nua. Ele sobe em cima de mim, beijando a minha boca e vai descendo até chegar nos meus seios. Suas sugadas estão mais intensas, o que tira o meu fôlego de tanto prazer. Aperto os lençóis com força, enquanto minha intimidade lateja de tesão. Ele então continua descendo, até chegar na minha intimidade, e só a sua passada de língua já faz eu revirar os olhos e soltar gemidos mais altos. Ele se levanta e eu protesto, então volta com uma camisa dele nas mãos e amordaça a minha boca. — Sem escândalos, eu quero ver voc
Fernando,Uma semana se passa, e a gente nesse joguinho besta. Os dois erramos, e eu ainda tentei fazer as pazes, mas ela é muito rancorosa, não aceita desculpas nenhuma. Preciso fazer algo para que ela se entregue, nem que eu tenha que amarrar ela na cama, e torturar até ela não aguentar mais.Mas, pelo menos ela me acompanhou em todas as consultas e exames que eu fiz para saber se o Marlon falou a verdade ou não. Mesmo indo no carro dela e eu no meu, porque não queria ficar do meu lado. Depois de milhões de furadas no meu braço, e mais milhões de ultrassons e raio x, constatou que eu estou bem de saúde, apenas com uma leva anemia.Ela já veio o caminho todo me falando que tinha me dito que ele só estava jogando com o meu psicológico. Mas, eu tinha que ter a certeza, não quero morrer e deixar minha esposa bruta sozinha com os meus filhos. Por falar em filhos, os meninos do Castello foi para o orfanato da mãe da Kiara, lá terão duas alternativas, ou se arrumam, ou quando completar 18
Kiara,Fernando ficou com raiva, mas eu não vou me sentir culpada de nada, pois faria tudo de novo sem sombra de dúvidas. O pior é que ele realmente cumpriu a sua promessa e foi dormir em outro quarto. Para não dormir sozinha, inventei de colocar os meus quatro filhos para dormir comigo.Mesmo a cama sendo enorme, não coubemos todos os cinco ao ponto de ficarmos confortáveis. Então, dormimos atravessados. De manhã, acordo com um pé e um braço na minha cara. Mesmo dormindo em ordem certinha, acabou um em cima do outro.Me levanto deixando eles ali, e pego uma roupa para me trocar. Desço para tomar café e ele já está na mesa junto com os meus sogros. Dou bom dia a todos e o dele é o mais baixo.– Quanto tempo essa sua raiva vai durar? – Pergunto, me sentando na cadeira sem olhar para ele, mas ele sabe para quem foi a pergunta. Como ele não me responde, fico calada também. – Senhor Alessandro, vou no galpão terminar o que eu comecei, a caça foi minha e já que estão me julgando por isso,
Fernando,Soco a cara dele sem parar pelas suas palavras contra a minha esposa, Kiara jamais faria isso comigo, ela não ficaria de fantasia sexual na frente de outro homem, isso só pode ser mentira dele para me deixar irritado. E conseguiu, pois só parei de socar a cara dele depois que o vi balanço a cabeça já sem reação nenhuma. Começo a andar de um lado para o outro, o que vou fazer? É assim que a minha vida vai acabar? Vou morrer desse jeito? — Dom, acho que ele está mentindo. O que sabemos sobre ele, é que ele gosta de trabalhar na mente das pessoas, e colocar isso na sua cabeça, não seria difícil, já que o senhor não se lembra do que realmente aconteceu.— O problema que eu tenho uns lapsos de memória, e me vejo deitado em uma cama, um homem de branco, como se fosse o médico, e uma luz de hospital. — Isso pode ser resolvido, só o senhor ir fazer alguma exames, alguns não, faça todos possíveis, assim vai descartar tudo que ele falou.— Sobre o que ele falou da Kiara, é verdade?
Kiara,Passo a noite pesquisado mais sobre torturas psicológicas, buscando em sites mais pesados. Ele deve ser fã da deep Web, talvez os vídeos de lá não faça efeito nele. Precisa saber o que mais o irrita, além de não gostar de ser tocado.Pesquiso pelas risadas mais horrendas, e baixo as que mais me perturbam, por ser irritante. Desde risadas de crianças, até risadas de adultos. Baixo alguns vídeos de pessoas que não gostam de serem tocadas, mas ano obrigadas a aceitar o toque, vou foder a mente dele, enquanto ele assiste aquilo que lhe não gosta.Pego tudo que preciso, e sigo para o galpão, deixando Nando dormindo mais uma vez. Assim que chego, ele olha para mim sorrindo, achando que eu como mulher, sou mais frágil que o Nando.— Seu marido ainda não está bem, para vir cuidar de mim?— Se eu fosse você, não ficaria fazendo graça, e muito menos se preocupando com ele. Seu destino será bem mais lamentável.Ele começa a rir mais alto, e eu apenas dou um sorriso de lado. Pego a caixa d
Fernando,Não consigo me lembrar da parte entre quando eu apaguei, até despertar em frente a televisão, é como se faltasse um pedaço da minha vida. O pior de tudo foi ficar com os olhos abertos sem poder piscar. As vezes tenho alguns pedaços na mente, mas são muito vagas, e quase sempre somem quando tento me lembrar mais. Mas sempre vejo um médico parado na minha frente, e a luz de uma sala de cirurgia.E, depois que despertei com as imagens da deep Web, sei que tem alguma relação, pois nos vídeos, sempre mostrava algo referente a um órgão humano que foi retirado de alguém, e fez o outro comer. Essa é a minha maior preocupação, o que será que ele tirou de mim? Já procurei por alguma marca de cirurgia, mas não encontrei nada. Pode ser que ele não tenha arrancado nada de dentro de mim, mas pode ter colocado de alguma forma, e o meu maior medo, que tenha sido alguma doença infecciosa, ao qual eu possa passar para a Kiara.Esse é um dos motivos que me faz querer ficar longe dela, o mais










Último capítulo