Capítulo 40.
Cerramos la puerta de la habitación extraña y abrimos la siguiente.
Un cuarto normal: Una cama con sábanas normales, un armario con ropa normal y zapatos normales.
Todo muy... normal. Lo único fuera de lugar era lo sorprendentemente limpio que estaba todo. Casi como si el tipo hiciera cosas como la limpieza en el tiempo en el que no hacía dibujos de mís ojos.
Porque si, debajo de su almohada escondía semejante rastro de su obsesión conmigo.
-¿Es extraño que encuentre romántico todo esto