Capítulo 28.
-¿Lo vas a matar, pequeña? - Preguntó Dania con curiosidad.
Yo negué con la cabeza.
-No me ha hecho nada.
-Ah, entonces esa es solo tu encantadora forma de saludar.
Sonreí en su dirección.
Me había levantado temprano a pesar de que mis sábanas me gritaban que me quedara a dormir todo el día.
Una lástima que fuera una loba con muchas cosas que hacer antes de pensar en dormir por los siguientes... quizá dos años.
Con suerte, con todas mis preparaciones, para cuando cumpla dieciocho