Cam parte lll.
Llevábamos una semana en altamar cuando, en el horizonte, apareció un barco navegando de forma extraña. Iba sin rumbo claro, bamboleándose con las olas como si no tuviera capitán.
—Príncipe, no vemos a nadie en la cubierta. ¿Cuáles son sus órdenes?
Lo pensé durante un largo minuto, sin apartar la vista de aquella embarcación silenciosa.
—Hagamos una inspección. Quizá sea un barco fantasma… y podamos encontrar un botín.
Cuando mencioné “botín”, un murmullo de expectación recorrió a la