Residencia Alexander
La residencia Alexander volvía a llenarse de vida.
Una fresca brisa matinal se colaba por las ventanas abiertas, disipando la quietud de la noche y trayendo consigo un aire ligero y vibrante. El viento cálido, pero suave, impregnaba la casa con un ambiente alegre.
—Cariño —dijo Livia con un puchero juguetón—, estaba pensando… qué bonito sería que nuestra luna de miel fuera como la de otras parejas. Ya sabes, pasar el día entero afuera haciendo cosas divertidas.
Damian estab