Durante horas estuvieron entrando y saliendo de tiendas, mientras David revisaba cuidadosamente la lista y tachaba los artículos uno por uno.
—Tomemos algo. Estoy agotada —dijo Livia, inclinándose para masajearse las piernas.
Preparar una boda resultó no ser ni la mitad de fácil de lo que había imaginado. En la suya, ni siquiera había preparado nada por sí misma... salvo su determinación y el esfuerzo por contener las lágrimas. Todo se lo habían organizado, así que casi nunca había tenido que i