Los bocadillos frente a ellas habían desaparecido, los envoltorios arrugados y las bebidas terminadas. Sophia recogió la basura y la llevó al contenedor mientras Jenny limpiaba la mesa con una servilleta. Se la pasó a su hermana con gesto de fastidio, y aunque Sophia bufó, la tomó sin protestar y volvió a tirar los restos.
—Cuñada, veamos una película —dijo Jenny con entusiasmo.
—¿Ver una? Pero… —Livia miró la hora en su móvil. Ya casi era de noche—. Deberíamos volver a casa, Jen. Si el señor D