Kemp fue a las habitaciones de Lud y, al no ver a Eris dentro, siguió buscándola por el palacio. Poco después, ella y Akal salieron del cuarto de baño, sonrientes y algo azorados por el ardiente encuentro. Despertaron del plácido sueño que vivían al enterarse de las nuevas escaramuzas de Luthia en el campo de batalla.
Rápidamente, los escuadrones que se estaban entrenando se alistaron para ir a relevar a los actuales combatientes.
—Esto se acaba ahora. Los hijos y nietos de quienes hoy luchar