Cristina abrió los ojos con asombro. Su reflejo en el espejo mostraba una imagen transformada; su habitual cabello largo y rizado, hermoso y elegante, se había convertido en una melena ondulada y grácil que apenas rozaba sus hombros bajo las manos expertas del estilista.
—Te ves hermosa con el cabello a la altura de los hombros, resalta mucho más tus facciones —comentó Gio sin apartar la mirada de la chica en el espejo, cuya belleza había alcanzado su punto máximo.
—Gio, eres increíble. Sin cor