Cristina sonrió entre lágrimas. Al ver su actitud chantajista, lo miró profundamente, tratando de descifrar las emociones en sus ojos, y bajó la cabeza en silencio. Paolo sonrió, la miró y le limpió una lágrima de la comisura del ojo.
—Ya no llores. Van a pensar que te estoy maltratando.
—¡Deja de decir tonterías! ¿No puedes ser serio ni un minuto? —La cara de Cristina se sonrojó de nuevo sin darse cuenta.
Paolo sonrió y le pasó el dedo por la nariz respingada.
—Si me pongo serio te vas a aburr