Cuando el primer rayo de sol de la mañana entró por la ventana, Cristina luchó por abrir los ojos. Echó un vistazo rápido al celular que había aventado a un lado y se dio cuenta de que se había quedado sin batería. Se frotó la frente dolorida y, entre la bruma del sueño, escuchó que alguien tocaba la puerta.
Mina ya se había levantado y estaba preparando el desayuno en la cocina. Al escuchar los golpes, se preguntó quién podría ser tan temprano. Dejó el huevo que estaba friendo, se dio unas pal