Mina llegó a su antigua casa un poco antes que Ciro y Cindy. Cuando recibió la llamada de avisándole que irían para allá, se quedó pasmada un momento. Esa chica siempre se hospedaba en la mansión que Ciro había comprado con Gio. ¿Por qué querría quedarse en un lugar tan viejo y modesto como este?
Sin embargo, no le dio más vueltas al asunto. Colgó con una sensación agradable y salió de la casa para recibirlos. El barrio nunca había sido muy seguro, y aunque sabía que Ciro la traería personalmente y la cuidaría, prefirió salir a su encuentro. Además, cualquier excusa era buena para ver al hombre que le robaba el sueño.
Pero jamás imaginó lo que encontraría al bajar los escalones de piedra. En medio de la oscuridad de la noche, escuchó una voz masculina, profunda y familiar, que parecía estar en medio de una confesión apasionada o quizás un regaño. Al aguzar la vista, descubrió con horror que Ciro estaba besando a la fuerza a Cindy.
Mina se quedó petrificada en su sitio, incapaz de proc