Capítulo 127 Si hubiera...
Cristina guardó silencio y bajó la mirada. La mano que sostenía la corbata temblaba, pero seguía negándose a tomar una decisión.
—¡Hazlo rápido!
La mirada de Paolo se fijó sin parpadear en la expresión tensa de Cristina, un torrente de confusión cruzando por sus ojos.
—¡Qué descarado eres!
—¿A poco es el primer día que me conoces? —Paolo hizo una mueca burlona.
—... ¿Y esta qué clase de opción es? ¡Me estás obligando!
Cristina resopló, preguntándose por qué, a pesar de los años el tipo seguía siendo tan descarado, no mostraba ni un poco de madurez.
—Exacto, ¡y me encanta molestarte! Deja de ponerte rara, yo sé lo que haces, estás fingiendo ser recatada, y no tienes por qué actuar así conmigo... —Paolo rio suavemente, comportándose como un pillo.
—¡¿Explícame de qué manera estoy fingiendo?!
Cristina, furiosa, pataleó. Se dio cuenta de que las palabras de Paolo ya ni siquiera podían describirse como desvergüenza, y la hicieron querer golpearlo.
—¿Prefieres las cosas por las malas? —Paol