Paolo vio su expresión de angustia, muy diferente a la carita que recordaba. Igual que el nombre, la apariencia también era solo una etiqueta. No importaba cómo luciera, si ella era su Cristi, la quería. ¿Por qué ella no lo entendía todavía?
¡Cuánto dolor debió sufrir para que su cara cambiara tan radicalmente! Al pensar en eso, Paolo arrugó la frente, sintiendo un dolor desgarrador, arrepentido e inquieto por no haber estado a su lado cuando ella más lo necesitaba.
—¿Qué tengo que hacer para q