—Si te llamas Cindy y eres de este país, ¿cómo es que entiendes mi idioma? —Paolo le levantó la barbilla, obligándola a mirarlo.
—Yo... estuve en el extranjero un tiempo —improvisó, pero al ver la furia en sus ojos, bajó la mirada avergonzada.
—Sigues igual que siempre, ni siquiera sabes decir una mentira decente —Paolo rio con decepción, soltándole la barbilla, pero manteniendo su cuerpo presionado contra el suyo.
—No sé de qué me habla —Cindy movió los ojos nerviosamente.
—¡Cristina! —gritó P