—Si te llamas Cindy y eres de este país, ¿cómo es que entiendes mi idioma? —Paolo le levantó la barbilla, obligándola a mirarlo.
—Yo... estuve en el extranjero un tiempo —improvisó, pero al ver la furia en sus ojos, bajó la mirada avergonzada.
—Sigues igual que siempre, ni siquiera sabes decir una mentira decente —Paolo rio con decepción, soltándole la barbilla, pero manteniendo su cuerpo presionado contra el suyo.
—No sé de qué me habla —Cindy movió los ojos nerviosamente.
—¡Cristina! —gritó Paolo, inclinándose hacia ella.
Cindy tembló al escuchar el grito. ¿Qué pretendía? Ambos tenían sus vidas resueltas. Él le había fallado una y otra vez, causando que se desfigurara su cara y arruinando el compromiso. Aun así, ella no había ido a echarle a perder su boda con Aria Donati. ¿Por qué venía a Corea a causar problemas? Además... ella ya no era la Cristina de antes, su apariencia había cambiado.
—¡Ya no te me pegues así! ¡Es incómodo, ya me quiero ir! ¡Suéltame! Te advierto que aquí no t