Stella fijó su mirada oscura en la calle desierta a través de la ventana. Su ánimo mejoró al comprender que aún no había perdido del todo contra esa tal Cristina. Aunque Paolo fuera a casarse pronto, esa noche confirmó que todavía le importaba. De no ser así, ¿por qué conocería tan bien esa zona abandonada? Lo vio girar y maniobrar el auto con una destreza que solo se adquiere con la práctica.
Si no viniera a menudo, sería imposible que dominara las rutas de ese lugar. Cada pequeño movimiento i