Capitulo 108 Mientras más te resistas...
Sentía una necesidad irracional de abrazarla, besarla, apretarla; no importaba dónde ni cuándo, la deseaba todo el tiempo. En cuanto ella salía de su campo de visión, se ponía nervioso sin razón aparente: temía que desapareciera, que se escapara, que estuviera triste o que alguien se atreviera a molestarla.
—No tengo ganas de hablar contigo.
Había que admitir que Cristina se había vuelto cada vez menos dócil con su lengua. Si hubiera sido como en el pasado, jamás se habría atrevido a hablarle así al imponente y autoritario “Joven”.
—Vaya, y dices que te asustas fácil. Mírate nada más, haciendo corajes. ¿Te debo dinero o qué?
Paolo estaba bastante molesto, pero tenía que reconocer que estaba perdiendo la batalla. No podía regañarla demasiado, si se molestaba, le aplicaba la ley del hielo todo el día y el único que sufría era él.
—¡Bah!
El enojo de Cristina no desaparecía, pero pelear nunca había sido su fuerte. Resumió toda su frustración e insatisfacción en ese simple sonido.
—¿Qué te