Capitulo 108 Mientras más te resistas...
Sentía una necesidad irracional de abrazarla, besarla, apretarla; no importaba dónde ni cuándo, la deseaba todo el tiempo. En cuanto ella salía de su campo de visión, se ponía nervioso sin razón aparente: temía que desapareciera, que se escapara, que estuviera triste o que alguien se atreviera a molestarla.
—No tengo ganas de hablar contigo.
Había que admitir que Cristina se había vuelto cada vez menos dócil con su lengua. Si hubiera sido como en el pasado, jamás se habría atrevido a hablarle a