Haciendo memoria, recordó que efectivamente así había sucedido. Cuando Ciro fue adoptado, Renzo también desapareció de repente. En aquel entonces, ella estaba tan triste por la ausencia de Ciro que ni siquiera notó que el otro niño también se había ido.
—Tanto Renzo como Ciro fueron adoptados por el señor Giorgio —dijo la directora con tono tranquilo, aunque los recuerdos se agolpaban en su mente.
Recordaba perfectamente la escena: Ciro negándose a irse sin Cristina, llorando y suplicándole al señor Giorgio que también la adoptara a ella. Todo seguía fresco en su memoria, y sin embargo, ya habían pasado nueve años.
La mujer suspiró profundamente, se acercó a Cristina y le acarició la cabeza con ternura.
—Cristina, Ciro no quiso abandonarte. En realidad, no tuvo opción. El señor Giorgio se negó rotundamente a adoptarte porque dijo que su jefe solo le permitía llevar niños varones, no niñas. Ciro era muy pequeño y no pudo resistirse. Al final, el señor Giorgio tuvo que golpearlo para de