—No, no es tan fácil. Mis padres hacen todo lo que mi hermano les dice, y de seguro me pedirá que me deshaga de mi bebé, pero eso no lo voy a permitir. Primero huyo lejos antes que abandonar a mi hijo.
Juliana no tuvo más remedio que volver a casa de sus padres.
No tenía dinero y en su anterior trabajo no la quisieron recibir de nuevo porque se había marchado sin previo aviso. Los días siguientes fueron una tortura para ella; los malestares del embarazo se hacían cada vez más evidentes. Por la