Seis meses habían pasado desde que Valeria salió del penthouse.
Ahora vivía en una pequeña ciudad costera, lejos del ruido y los recuerdos. Trabajaba como profesora de piano en una academia local y había alquilado una casita blanca frente al mar. Era una vida tranquila, simple… y solitaria.
Esa tarde, mientras caminaba por la playa después de dar sus clases, se sentó en la arena a ver el atardecer. Sacó del bolsillo de su chaqueta la misma nota que Alejandro le había dado en el aeropuerto. La h