Valeria despertó envuelta en sábanas negras y en el calor del cuerpo de Alejandro. Su brazo descansaba posesivamente sobre su cintura, como si incluso dormido temiera que ella desapareciera.
Se quedó quieta varios minutos, procesando lo que había ocurrido la noche anterior. No se arrepentía… pero tampoco sabía qué significaba exactamente. Habían cruzado una línea que ya no podían ignorar.
Con mucho cuidado, se deslizó fuera de la cama sin despertarlo. Se puso una de las camisas de Alejandro que