- Rosseta, no sabes cuanto me alegras que hayas regresado. - Casandro se acercó a ella hasta poder abrazarla. - Me resulta imposible creer que estas viva, definitivamente fue un milagro.
- Estuve por un tiempo en la aldea de los Licántropos, no podía salir hasta obtener mi loba interna. Allá no hay campo de fuerzas o protección, cualquier magia sería detectada por mi Grindelwald o por mi hermana.
- ¡¿Tu hermana?! Explícame porque me perdí o es que no lo comprendo de que me hablas.
Rosseta asint