SIENNA
De repente, un sentimiento de culpa atraviesa mi corazón. Massimo no lo sabe, no está preparado para un ataque y ahora todo está en mis manos.
Observo de nuevo la fiesta. Las personas se ríen, bailan y disfrutan al ritmo de la música. Todas y cada una de ellas ajena a lo que se avecina. Pero eso no es lo que más me asusta. Lo que en verdad me pone a temblar es que estoy de acuerdo con eso.
Todas son personas malas. Son asesinos, mafiosos y traficantes. Líderes de clanes a los que llaman