Ángel estaba frustrado porque su gente tenía más de 24 horas buscando al asesino de Pedro Acebedo y hasta ese momento no habían encontrado ni siquiera una pista. Alguien quería arruinarlo y en definitiva sabia como tapar sus huellas.
Él tomó una copa de wiski y se paró en el gran ventanal de su oficina mientras ideaba una solución para el problema. Tener una persona por ahí intentando arruinarlo no era algo que tenía en sus planes y definitivamente era algo que no pensaba tolerar.
-Te voy a des