Mundo ficciónIniciar sesiónSam miraba la pantalla de su teléfono, mordiéndose las uñas. Si su jefe no le enviaba un mensaje pronto, sería ella la que necesitaría una manicurista.
¿Qué problema había con su cabeza para haber creído que sería buena idea sugerirle lo de la prostituta?
Cavar su propia tumba, eso había hecho. No podía permitir que se repitiera un episodio como el del baño. Decidida a evitarlo, se armó de valor y fue en busca de su jefe. Era tarde, pasadas las diez y él seguía en el despacho. P







