—Papi… extraño a mi mami.
La niña lo miró con sus brillantes ojos verdes.
—Yo la conozco desde mucho antes que tú, la extraño más.
Ella se encogió en su asiento, aferrando con fuerza el muñeco de felpa. Era su favorito porque se lo había dado su madre para su cumpleaños número cuatro. Para ella había sido hace una vida atrás, tanto tiempo había pasado. Y no debía llorar, por muy triste que estuviera, ella ya era una niña grande, ya tenía seis años.
El brazo de su padre le cruzó la espalda, aferr