Mundo ficciónIniciar sesiónLos minutos que les había tomado llegar al sitio en que estaban Sam y Maximov se le habían hecho eternos. Para Vlad, el tiempo se había detenido por instantes cuando vio el mal encarnado en los ojos de una joven mujer, que había amado desde los doce años, que veía a diario en su empresa y a quien no conocía en lo absoluto.
Y ahora, en la tenue oscuridad del silo, el tiempo volvió a detenerse cuando vio los brillantes y atemorizados ojos de Sam, encogida y temblando







