Mundo ficciónIniciar sesiónSábado, mediodía. Habían pasado diez minutos desde que Vlad le dijera a Samantha que saldrían. “¿A dónde?”, había preguntado ella, con su expresión de cervatillo en la carretera frente a un camión maderero a toda velocidad. “Ya lo sabrás”, dijo él, con su expresión de demonio sensual recién salido del averno.
En cuanto su trasero tocó el asiento del auto, Sam se puso el cinturón de inmediato. No lo usaba cuando ocurrió el accidente, Julian tampoco porque habían deci







