Mundo ficciónIniciar sesiónLos ojos del hombre se deslizaban sin pena por todo su cuerpo. Una sensación inquietante y muy conocida la invadió.
—Yo… Yo trabajo para el amo Vlad… Él se enfadará si lo hago para alguien más.
Con una sonrisa cínica él le soltó el mentón y ella retrocedió unos pasos.
—Debes hacer un muy mal trabajo si terminaste así.
—Fue… fue un accidente automovilístico.
—Sí, por supuesto —dijo él, sin ocultar la







