Mundo ficciónIniciar sesiónSamantha se llevó una mano a la boca. Los gemidos eran incontenibles y no quería que la escucharan. Justo con la alarma había comenzado el ataque mañanero de su jefe. Las manos que iban por todas partes, los besos húmedos y hambrientos, la firmeza innecesaria en las zonas lesionadas, eran un cóctel frenético que la hacía estremecerse. Dolía tanto ¿Sería igual de doloroso si no estuviera tan herida? ¡No¡ Aquel pensamiento sólo le traería problemas. No podía ni siquiera imaginar que e







