Mientras tanto, frente al televisor, Kylie se inclinó hacia su papá, susurrando para que su mamá no escuchara. Le mostró el anillo en su dedo, acercándolo a sus labios para que no se sorprendiera.
En voz baja, le contó sobre su viaje de fin de semana a la tumba de la madre de Brown. Papá se mostró sorprendido, pero no dio señales de desaprobación. Claro, él siempre era así.
—Prométeme que me apoyarás, papá —sus ojos brillaron, su truco habitual para derretir el corazón de su padre—. Prométeme.