“¡Mamá, espera—él es mi superior! ¡Fue quien me trajo a casa!” Kylie se aferró al brazo de su madre, tratando de detenerla antes de que volviera a blandir la escoba. Pero su madre solo le lanzó una mirada más feroz.
‘Oh, demonios. ¿Por qué están las dos aquí afuera?!’ El joven empezó a sudar frío.
Preso del pánico, salió del auto de golpe, cerrando la puerta con torpeza. Se arregló la ropa y se inclinó respetuosamente. La brisa nocturna agitaba la blusa suelta de la madre de Kylie, pero la esco