Nos hicieron estudiar cada Mafia enemiga y cuando llegué la Mafia Albanesa me obsesioné más de lo normal. No podía parar de mirar su foto. Sus profundos ojos verdes, nariz perfilada, cabello castaño claro y enrulado al tenerlo un poco crecido, su piel blanca y esa aura, oh Dios Santo, él era todo lo que te hacía querer huir, pero al mismo tiempo caer en él, es una tentación andante, un demonio que no sale de tu cabeza ni de tus sentidos una vez que ya se ha impregnado en ellos. Todo iba bien...