—¿Estás segura de que te vas a quedar aquí esta noche y no vas a regresar? —Gabriela se sentía sorprendida.
Valeria, que siempre había cuidado a esos niños como la niña de sus ojos, por fin se había decidido a tomar distancia.
Las dos se sentaron alrededor de una pequeña mesa. Gabriela había preparado muchos bocadillos nocturnos, pero Valeria apenas había tocado la comida, solo brindaba en silencio con su amiga.
Sin darse cuenta, había comenzado a depender del alcohol para ahogar sus penas. Sab