Estas palabras desconcertaron a Sebastián. —¡Carolina!
Carolina se apresuró a explicar:
—Sebastián, no me malinterpretes. Les dije que menos mal que Valeria no es como la madrastra de Blancanieves. Me da mucha alegría que alguien más quiera a mis hijos, jamás habría dicho semejante cosa.
Después miró a los dos niños: —Sé que quieren a mamá Valeria, pero no está bien que hablen así de mí.
Sebastián siempre supo que los niños no mienten, pero sí pueden exagerar las cosas o confundir la realidad, a