Como era el primer día de clases para los dos niños y solo tenían media jornada, Sebastián esperaba en la puerta del colegio para recogerlos e ir a almorzar.
Cuando Carolina escuchó la llamada en que una voz desesperada mencionaba a Valeria, cerró los puños con fuerza.
Sebastián se sobresaltó:
—¿Está contigo?
—¡Sí!
—¡Detenla! ¡Voy para allá ahora mismo!
Cuando colgó, Carolina le dijo:
—Sebastián, los niños van a salir pronto.
Por un lado estaban los niños, por el otro Valeria que necesitaba ha