Al salir de las residenciales del oeste, Sebastián irradiaba una presión sofocante, con el rostro sombrío.
Le vinieron a la mente aquellos días en la academia, cuando Valeria era una chica tímida que andaba por su cuenta, siempre amable con todos. Jamás había sido alquien que adulara a los poderosos mientras despreciaba a los demás.
¿Será que los años de abundancia le habían vuelto demasiado pretenciosa?
Toda la vida, incluso cuando su familia pasó por la bancarrota, siempre había sido respetad