—Dígales que, si notan que Andrés está en peligro, lo ayuden sin importar el costo —instruyó Samuel.
Su subordinado asintió:
—Entendido, jefe.
—Jefe, su tortuga ya llegó.
Samuel tenía muchas mascotas, pero todas eran del mismo tipo: tortugas y galápagos.
Su excusa era:
—Dicen que mientras más miras algo, más te pareces a ello. Así que, si miro animales longevos, ¡viviré como un viejo galápago!
En cuanto a lo de poner los cuernos, eso no existía en su caso: un soltero de toda la vida no tiene a