Ella también era solo una chica común, con fantasías sobre su pareja ideal.
Alguien responsable, que le brindara suficiente seguridad, con una carrera independiente y carisma personal.
De repente, la imagen de Eduardo apareció ante sus ojos.
Sus gestos, sus palabras, una vez la habían fascinado, incluso le habían hecho palpitar el corazón con afecto.
Pero ahora, había aparecido otro hombre que podía igualarlo.
Mónica miró el registro de la última llamada.
Observó detenidamente el nombre guardado