—Cada persona tiene derecho a luchar por sus intereses. Siempre que creas que vale la pena, no importa cómo lo hagas.
Andrés dijo:
—Ya envié a mis asistentes. Cualquier cosa que necesites, diles.
Mónica volvió en sí.
—Eso es...
—El profesor Flores me encargó cuidarte, es mi responsabilidad.
El corazón de Mónica dio un vuelco repentino.
Cerró los ojos, con voz ronca.
—Gracias.
Después de tanto cansancio, era la primera vez que alguien se preocupaba por ella sin ningún interés oculto. En su interi