Mónica, convenciéndose a sí misma, dijo:
—Señor Reyes, manejaré bien la relación con mis colegas, quédese tranquilo.
Adrián sonrió sin decir nada.
Carolina murmuró con un resoplido:
—¿Tú?
Mientras hablaban, llegaron al restaurante.
Carolina lanzó una mirada a Mónica y corrió primero hacia donde estaban Valeria y los demás.
Al verla comportarse como una lamebotas, la mirada de Mónica se volvió aún más fría.
Pero en el siguiente instante, se sintió desconcertada.
¡Porque no eran solo cinco persona