Resguardada detrás del grupo de mujeres, Mónica sintió cómo su ansiedad inicial se disipaba.
Durante esos días, había logrado influirlas tal como quería. Con Clara liderando su defensa y la influencia de Andrés, incluso si el vicepresidente se enterara, no le haría nada.
Pero Valeria... había despertado la indignación colectiva.
Mónica recuperó la compostura.
—Valeria, no hace falta seguir. Ya sé, pase lo que pase, tú pensarás que la culpa es mía. No puedo soportar más cargar con esa responsabil